16 abr. 2014

“Luz y sombra”



Dormida en lo profundo
de mi noche
no escuche que la aurora
me llamaba.
No pensé que su luz
necesitara
del oscuro cobijo
de mi sombra.
Ella era el resplandor.
Yo las tinieblas.
Su pedestal de piedra.
El mío de barro.
Por no darle mi pena
obvie la suya.

Hoy, que no puedo compartir
su desamparo,
lloro el ocaso
de un tiempo sin retorno.
Y es mi pena, el castigo:
No despertar jamás
en su alborada.